Tres nuevos ‘fichajes’ para Mourinho
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Mourinho pidió refuerzos, y aquí llegan, aunque estos no requieran pasar por caja, pues ya figuraban en la plantilla. Vinicius, Bernardo Silva y Brahim se ponen por fin a las órdenes del técnico, que recupera de golpe a tres efectivos de indudable valor. Para un vestuario que lleva semanas trabajando con lo justo, su regreso equivale a una inyección de savia nueva sobre un grupo hasta ahora sostenido por canteranos y por un puñado de los mayores.
La necesidad era palpable. Tras más de una veintena de sesiones en Valdebebas, el luso reclamaba efectivos con los que perfilar el once tipo que ya dejó notas positivas ante la Fiorentina y apuntalar el equipo antes del estreno liguero. Él mismo lo comentó: “Me preocupa no tener a todos y me gustaría tener tres semanas de trabajo con otra gente. No es posible”. La pretemporada, siempre traicionera con los equipos cargados de internacionales, le obliga a construir a contrarreloj un bloque que no ha trabajado al completo.
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El más ilustre de los que vuelven es Vinicius, y su regreso viene acompañado de tambores de guerra. El brasileño lideró a su selección en el Mundial, aunque su empeño no bastó para superar los octavos ante Noruega, y durante sus vacaciones apenas ha dejado de ser noticia. Al margen de su anecdótico cambio físico, lo que de verdad inquieta en la casa blanca es su futuro.Como adelantó MARCA días atrás, tiene sobre la mesa una oferta de renovación en la que el club se ha plantado y que no piensa mejorar: o firma o sale vendido este agosto, pues termina contrato en 2027 y de ningún modo se marchará gratis. O lo tomas o lo dejas. El asunto promete culebrón hasta su resolución.
Una flamante novedad
Junto a él regresan Bernardo Silva y Brahim, dos perfiles de distinta función pero idéntica urgencia. El portugués, recién incorporado tras llegar libre del City a petición expresa de Mourinho, viene a reforzar un mediocampo que reclamaba sus prestaciones, esas que no pudo exhibir en un decepcionante Mundial de Portugal. Su criterio con balón y despliegue es justo lo que el técnico busca para dar más sentido al juego.
Brahim, por su parte, llega con la moral alta después de tirar del carro de Marruecos hasta los cuartos de final. Y lo hace para dar leña en el extremo derecho, una posición casi huérfana de efectivos del primer equipo hasta que se concrete el fichaje de Diomande; tanto así que Mourinho tuvo que recurrir a Dumfries en ese costado ante la Fiorentina. El malagueño devuelve así galones a una banda desguarnecida, y con los tres de vuelta el técnico empieza, por fin, a reconocer su once.





