Sivera reina en San Mamés
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En este tipo de partidos hay que ponerse en la piel del sufridor de San Mamés en la Tribuna Este -con el sol cayendo a plomo- o de aquel que ha dejado compromisos familiares por acudir a ver su equipo. Y, claro, más todavía de aquellos que, sean de Athletic o Alavés, han acompañado el encuentro con un largo desplazamiento. No menos de cientos de ellos aborrecerían el momento en el que decidieron que el derbi merecía la pena. Sobre todo en la trinchera que se convirtió el encuentro en el primer periodo. ¡Qué tortura!
El Alavés se manejó a distancia de Simón. Tanto que cualquiera diría que ésta se levantaba en la explanada más próxima al puerto de Algeciras. Llegar al dominio rojiblanco costó un mundo a los de Quique. Pero el Athletic no tuvo tampoco mucho de lo que presumir. Estuvo mucho más tiempo que su rival en campo ajeno aunque lo hizo sin fluidez en la circulación, sin frescura en el movimiento y con la misma efervescencia que un zumo de arándanos. Hubo disparos, sí, pero casi todos ellos entre desmembrados y de corcho. Sivera intervino sin demasiados alardes a los intentos de Jauregizar y Robert Navarro mientras que siguió con la mirada los desviados remates de Yuri y Johaneko.
La segunda mitad iba por el mismo camino de aparente comodidad para el Alavés y desasosiego del Athletic cuando a Terzic le dio por intervenir. Metió a Berenguer y Maroan a la vez que retrasaba a Sancet al centro del campo. La respuesta fue una avalancha de cinco minutos con muy buena presencia en el área y una intervención de Sivera a lanzamiento de Yuri. Los que habían dado la tarde por perdida regresaron a la vida. Quique también actuó apostando por Toni Martínez en el lugar de Mariano. El técnico del Alavés equilibró de nuevo las piezas del tablero y lo empezó a decantar hacia su lado.
Bordeando el minuto 70 el árbitro pitó penalti de Tenaglia sobre Nico y San Mamés creyó haber estado en las puertas de la victoria. No fue así porque Sivera estuvo más fino que el lanzador Sancet. Tocó entonces que los técnicos volvieran a retocar para que el partido no se fuera de los carriles ideados. En esas le fue mejor al Alavés, que apaciguó la sexta marcha del Athletic al tiempo que hizo por aparecer en campo contrario, donde Toni Martínez tuvo una gran opción cuando el reloj amenazaba el final.





