Necesitamos que nuestro líder en la FIFA reconozca que esto fue un error
Que Folarin Balogun pudiese jugar contra Bélgica, a pesar de haber visto la cartulina roja en el encuentro anterior contra Bosnia-Herzegovina, sin duda generaría un revuelo que no tardaría en traer polémica.
En esta ocasión ha sido Lise Klaveness, la presidenta de la Federación Noruega de Fútbol, que en una entrevista con The Times, ha hablado sobre las medidas que tomarán ante este caso.
El primero en discordia
Ha sido la noruega la primera en quejarse ante un acto que todas las selecciones intentarán imitar en los próximos torneos. Ya lo hizo Francia en este Mundial, apelando una tarjeta a Olise, aunque sin éxito. La presidenta de la Federación Noruega de Fútbol tiene previsto presentar una una queja ante el Comité de Ética de la FIFA por la intervención de Donald Trump en el ‘indulto’ del delantero estadounidense, siempre y cuando, cuente con el respaldo de su junta directiva.
“En primer lugar, esto no debería haber ocurrido. Ahora es fundamental mantener una comunicación honesta al respecto. Todos sabemos que este veredicto estuvo influido por fuerzas externas y que no siguió el procedimiento adecuado. Necesitamos que nuestro líder en la FIFA reconozca que esto fue un error“, afirmaba la dirigente noruega.
Todos sabemos que este veredicto estuvo influido por fuerzas externas y que no siguió el procedimiento adecuado
Según la presidenta, no se debería dejar que los cargos políticos y estatales influyan en este tipo de competiciones: “Si se empieza a ceder de esta forma ante los líderes estatales y la política de los Estados, se altera tanto el propio comportamiento como el de la organización, además de traspasar la línea roja sobre los asuntos en los que los líderes estatales deberían intervenir. Y eso es precisamente lo que ha sucedido”.
“Cuando se toman decisiones polémicas, y cuando ha habido una voz externa muy poderosa influyendo en uno, es fundamental contar con más voces (en la toma de decisiones). Si no se hace así, es un error”, añadió.
Folarin Balogun viendo la roja contra Bosnia-Herzegovina
El ‘indulto’ para que Balogun pudiese jugar es algo que todo el panorama futbolístico apreció y pudo tomar como algo injusto, ya que otras selecciones si que tuvieron que ver como sus jugadores cumplían partidos de sanción. “Intentar ocultar esto bajo la alfombra ahora no va a funcionar. Demasiada gente sintió que aquello afectaba demasiado al propiojuego“, declaró Klaveness.
Noruega y un Mundial de 64
También habló sobre el rendimiento de su país en la Copa del Mundo: “Creo sinceramente que jugamos un partido mejor (contra Inglaterra). Creo que merecimos ganar. Dicho esto, quizás tuvimos suerte contra Costa de Marfil; jugaron muy bien contra nosotros. Por fin el país pudo compartir un momento de alegría y no de tristeza. Así que ha sido un verano muy especial. Solo fueron unos cuartos de final. Lo sabemos, somos humildes; no es que creamos haber ganado el Mundial, pero para Noruega fue algo enorme“.
No es que creamos haber ganado el Mundial, pero para Noruega fue algo enorme”.
La presidenta cree que este logro se ha conseguido gracias al sistema noruego, en el que no hay clasificaciones en categorías interiores. Después, en la adolescencia, los mejores jugadores pasan a formar parte de una selección nacional.
“A este nivel, siempre dependes de grandes talentos como Erling Haaland, pero, como modelo, nuestra perspectiva es sistémica. Eso fomenta el espíritu de equipo. Juegan juntos durante muchos años en las categorías inferiores de la selección. Compaginan su actividad en el fútbol base durante gran parte de su vida, por lo que el ego no se desarrolla tanto como cuando alguien entra directamente en una academia y es idolatrado. Por eso confío plenamente en el sistema, expresó.
A este nivel, siempre dependes de grandes talentos como Erling Haaland
Noruega llevaba dos décadas sin disputar un Mundial. Sin embargo, Klaveness no cree que ampliar el número de selecciones sea favorable. “Las naciones más pequeñas como la nuestra, que llevábamos 20 años sin participar, demostramos que la Copa del Mundo podía ampliarse a 48 equipos“, señala.
“No redunda en beneficio del fútbol, ni es siquiera razonable, empezar a hablar ahora de 64 equipos. Pasar a 48 ya supuso un gran cambio. Si se plantea ahora la discusión sobre los 64 equipos, y más viniendo de personas influyentes, se generará desconfianza. La Copa del Mundo no debería interferir en las ligas nacionales ni en las confederaciones más de lo que ya lo hace hoy en día”, comentó.
Hace unos días, el presidente de CONMEBOL, Alejandro Domínguez, dejó entrever en un post en ‘X’ que la Copa del Mundo volvería a aumentar el número de países participantes. Sin embargo, tal y como avanzó MARCA, el Mundial de 64 selecciones parece destinado al fracaso.






