¿Y si Puyol se equivocó de trabajo? Locura… y enfado con sus compañeros
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¿Y si Puyol se equivocó de trabajo? Quizá debió ser portero. O, al menos, eso pensaron durante unos minutos los que se acercaron al pequeño campo instalado en pleno Rockefeller Center para el torneo de leyendas organizado por la FIFA.
El eterno capitán azulgrana acabó bajo palos casi por necesidad, pero convirtió la improvisación en un espectáculo. Sacó manos imposibles, se lanzó de un lado a otro, desesperó a más de una leyenda y celebró cada parada con la misma rabia con la que antes cortaba un balón sobre la línea. El público disfrutaba. Sus compañeros también… aunque bastante menos cuando, entre intervención e intervención, les llamaba la atención por cada error defensivo.
Porque Carles Puyol tampoco entiende el fútbol sin corregir, ordenar y exigir... aunque de una pachanga se trate. Si alguien perdía una marca, ahí estaba él para recordárselo. Si un compañero se despistaba, llegaba la bronca. Y si hacía falta ponerse los guantes para salvar al equipo, también lo hacía. Los años pasan, pero hay futbolistas que nunca dejan de competir. Puyol, evidentemente, siempre será uno de ellos.





