30 años del “Rafa, no me jodas”, la frase que nunca existió
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Aquel 29 de septiembre de 1996, La Romareda fue escenario de una de esas escenas arbitrales que terminan adquiriendo vida propia. El Barcelona había generado una acción a balón parado que terminó sin consecuencias para los visitantes, pero el verdadero conflicto llegó después, dentro del área. Couto golpeó a Aguado y Solana reaccionó propinando un manotazo en la cabeza al jugador portugués, que exageró la caída y terminó por el suelo.
El asistente que por entonces apenas empezaba a hacerse conocido, Rafa Guerrero, llamó a Mejuto González hacia la banda para explicarle lo que acababa de presenciar. Su conclusión fue contundente: “Penalti y expulsión”.
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A partir de ahí nació una de las frases más célebres de la historia reciente del arbitraje español. La televisión captó la respuesta de Mejuto y aquella reacción se convirtió inmediatamente en protagonista. Mucho antes de que existieran las redes sociales y los hashtags, “¡Rafa no me jodas!” se instaló en el imaginario colectivo.
Pero la frase que pasó a la historia no fue exactamente la que pronunció el árbitro. La grabación permite comprobar que sus palabras fueron otras: “Venga, joder Rafa, me cago en mi madre, ¿expulsión de quién?”. Con el paso del tiempo, la expresión terminó reducida a ese popular ‘Rafanomejodas’, aunque la versión literal era distinta.
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Guerrero, mientras tanto, no dudó de su interpretación de la jugada. Insistió en que había visto claramente la infracción: (“el balón estaba en juego y es penalti”). Tras varias conversaciones entre ambos, tres en total, Mejuto terminó señalando la pena máxima. El problema llegó con la tarjeta: Aguado, identificado por el asistente como (“el número 6”), fue quien acabó expulsado, aunque la decisión correcta habría correspondido a Solana.





