Robbie Ure, dinamita y gol para el nuevo Sevilla
El Sevilla ya tiene a su nuevo delantero referente. La dirección deportiva blanquirroja ha hecho oficial el fichaje de Robbie Ure (Glasgow, 2004) hasta 2031 a cambio de 6,5 millones de euros, que podrían elevarse a los 9,2 millones en función de variables. Con esta operación relámpago, se adelanta a un amplio grupo de pretendientes de la Premier League, la Serie A, la Ligue 1 y la Superliga turca que seguían los pasos del ya exfutbolista del Sirius. A sus 22 años, el escocés aterriza en Nervión como la punta de lanza del proyecto de Luis García Plaza.
Las cifras anotadoras de Ure en los últimos meses explican el impacto de su contratación. En la presente edición de la Allsvenskan ha firmado 15 goles en 15 partidos, llevando al Sirius hasta lo más alto de la clasificación. Su cotización se disparó después de una actuación memorable ante el Mjällby, al que le endosó un póker de goles que llamó la atención de varios equipos europeos. En una entrevista posterior, declaró que su deseo era “jugar en una de las cinco grandes ligas de Europa”.
Robbie Ure celebra un gol con el Sirius.
En total, Ure se marcha de Suecia tras registrar 31 dianas y siete asistencias en 50 encuentros oficiales con el Sirius, que ha multiplicado prácticamente por diez la inversión de 750.000 euros que el club nórdico le pagó al Anderlecht. Ahora, el delantero aterriza en el Sevilla rodado, en forma y en plena racha goleadora. Este sábado, podría tener ya sus primeros minutos como sevillista frente al Rayo Vallecano.
Un tanque moderno
La etiqueta de ‘el nuevo Haaland’ asignada a Robbie Ure por la prensa escocesa y sueca no solamente responde a su parecido físico (1,90 metros de estatura), sino a un perfil que huye del estereotipo tradicional. Lejos de ser el clásico delantero centro británico, se trata de un atacante todoterreno, puesto que combina la potencia en el cuerpeo con la velocidad para romper al espacio y atacar la espalda de la defensa.
El hábitat natural de Ure es el área pequeña, donde destaca por su instinto en el remate al primer toque, ya sea de cabeza o con ambas piernas. En este sentido, su mayor virtud reside en la faceta anotadora, pero posee la movilidad suficiente para caer a las bandas y aportarle oxígeno a la segunda línea. Esta cualidad se ajusta a la perfección al estilo que busca implementar Luis García Plaza y le permite complementarse con otro delantero, como podría ser Isaac Romero.
Trayectoria atípica
Robbie Ure se formó en la cantera del Rangers, donde llegó a jugar en la UEFA Youth League ante un Sevilla donde militaban Kike Salas, Juanlu o Carlos Álvarez. Tras debutar en el primer equipo a los 18 años, debido a la falta de oportunidades decidió marcharse al Anderlecht en 2023. Si bien apenas pudo disputar partidos de la Jupiler Pro League, fue importante en la segunda división belga con el filial blanquimorado, marcando 11 goles hasta que en marzo de 2025 firmó por el Sirius.
A pesar de que Ure ha defendido la camiseta nacional de Escocia hasta la categoría sub-19, la selección de Ucrania se ampara en la nacionalidad de sus abuelos maternos para intentar convencerlo. Sin embargo, el futbolista tiene claras sus prioridades: “Soy escocés y me gustaría jugar para Escocia”. Tras la decepcionante eliminación de su país en el Mundial, donde ningún delantero consiguió ver portería, su irrupción en LaLiga le coloca como una de las opciones de peso para optar a las convocatorias del nuevo seleccionador escocés.
Segundo jugador escocés del Sevilla
El fichaje de Robbie Ure por el Sevilla guarda una curiosidad histórica, dado que el origen del club está fuertemente ligado con su tierra natal. El 25 de enero de 1890, en la reunión fundacional de la entidad hispalense, la figura de dos escoceses resultó capital: Edward Farquharson Johnston (Elgin) se convirtió en el primer presidente, mientras que Hugo MacColl (Glasgow) asumió el brazalete como primer capitán sobre el terreno de juego.
Más de un siglo después de la fundación del Sevilla, Ure se convertirá en el segundo jugador escocés de su historia. De esta forma, recoge el testigo de otros predecesores como el técnico Jock Wallace o el extremo Ted McMinn, que jugó 22 encuentros durante la década de los ochenta. El joven delantero llega a las orillas del Guadalquivir con la responsabilidad de ser el faro goleador de un equipo que pretende volver mirar con ambición hacia el futuro.






