El Málaga estima en 18.000 los aficionados que se han quedado fuera por el tamaño de La Rosaleda
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El Málaga sabe que su afición va a ser una pieza clave para afrontar el reto de la permanencia esta temporada en Primera. El club de Martiricos ha anunciado que el 99,96% de sus abonados han renovado su carnet de cara a esta histórica campaña de regreso a la élite del fútbol español. Con la campaña ya cerrada, hay una conclusión que resulta evidente: La Rosaleda se ha quedado pequeña. Una afirmación con muchos matices, pero que deja un dato especialmente revelador: alrededor de 18.000 malaguistas se habrían quedado fuera del estadio esta temporada, según las estimaciones realizadas por el departamento de Ticketing del club.
El Málaga cuenta actualmente con 26.550 abonados, la cifra más alta de su historia. Sin embargo, la demanda es muy superior. Después de analizar las distintas listas de espera y las peticiones recibidas durante esta campaña, el club calcula que más de 18.000 aficionados se habrían convertido en nuevos abonados si hubiese habido localidades disponibles para ellos.
El problema está precisamente en Martiricos. La Rosaleda tiene algo más de capacidad que el tope de 26.550 abonados establecido por el Málaga, pero la entidad necesita reservar más de 3.000 localidades para la venta individual en cada partido. De ahí que el número de carnets disponibles se mantenga prácticamente estable temporada tras temporada. Este curso, además, las renovaciones se han acercado al 100%, por lo que apenas han quedado vacantes para quienes llevan tiempo esperando su oportunidad.
Hay demanda, pero no hay sitio para todos
Es el resultado de un crecimiento social que no ha dejado de aumentar en los últimos años y que ha encontrado un nuevo impulso con el regreso a Primera. La llegada de aficionados jóvenes, la conexión entre la grada y el equipo y el protagonismo de los canteranos han reforzado una comunión que vive ahora uno de sus mejores momentos.
La situación deja una paradoja difícil de resolver para el Málaga: hay demanda, pero no hay sitio para todos. Miles de malaguistas llevan tiempo esperando una vacante que les permita convertirse en abonados, pero las renovaciones masivas han cerrado prácticamente esa puerta. La Rosaleda vuelve a vivir noches de Primera, pero su capacidad se ha convertido también en el principal límite para una afición que quiere crecer mucho más.





