La crónica de una muerte anunciada se hace realidad: El Tarazona desaparece
La Sociedad Deportiva Tarazona, uno de los clubes modestos más emblemáticos del fútbol aragonés reciente, afronta el momento más crítico de su historia. Tras un ciclo de éxitos deportivos que llevó a este equipo de una localidad de poco más de 10.500 habitantes a competir durante tres temporadas consecutivas en la exigente Primera Federación frente a históricos del fútbol nacional, acaba cayendo en un pozo económico sin retorno.
El declive del club se aceleró este año tras consumarse su descenso deportivo a Segunda RFEF. Sin embargo, el golpe definitivo llegó en los despachos: un descenso administrativo a Tercera RFEF al no poder cumplir con los plazos de pago exigidos por los organismos reguladores. Ante la imposibilidad de reconducir la situación, la directiva del club emitió un comunicado oficial el pasado 15 de julio de 2026 confirmando la peor de las noticias para sus aficionados: la SD Tarazona no inscribirá a su primer equipo para competir en la Tercera RFEF durante la temporada 26/27.
Imagen del archivo de la Tarazona.
Según ha explicado la propia entidad, la renuncia se debe a la total incapacidad para asumir los costes logísticos y de infraestructura mínimos necesarios para competir en la quinta categoría nacional, lo que abarca desde las tasas de inscripción hasta el mantenimiento diario del club. La directiva venía intentando a contrarreloj salvar el proyecto mediante intensas campañas públicas de captación de fondos, solicitudes de ayuda a la masa social y la búsqueda activa de nuevos inversores y patrocinadores privados, pero ninguna de estas vías llegó a buen puerto.
El colapso de la Tarazona, sumado al del Arenteiro, que también sufrió un descenso administrativo, obliga a la Real Federación Española de Fútbol a activar un proceso extraordinario de reorganización para cubrir las vacantes generadas.
Aferrarse a un milagro
Mientras las plazas federativas se reasignan en los despachos institucionales, el panorama en Tarazona es desolador. Con el primer equipo fuera de la competición para el próximo curso y una asfixia económica que ahoga las cuentas, el club se encuentra en una situación límite, a la espera de un milagro que pueda revertir el destino del club: la desaparición.






